Uno a esta edad busca una persona que sepa hablar las cosas en vez de alejarse, que sepa comunicar sus emociones y que le tenga asco a la ley del hielo. En pocas palabras, alguien que ya haya madurado.
En realidad, no estoy pidiendo demasiado. Ahora mismo solo quiero descansar, dormir en paz, volver a reír hasta que me duela la cara, salir a respirar aire fresco y aferrarme a la certeza de que, poco a poco, voy a estar mejor.