Yo antes pensaba que el final de La La Land era triste, pero anoche -copa en mano- mi amigo Jaime me explicó que no, que el final es perfecto porque es real. En ese cruce de miradas se expresa mucho: acabó, los dos estamos en paz, la vida sigue, y lo que vivimos nos enriqueció.
Reconciliarte con la muerte de un ser querido hasta el punto de verla como una oportunidad de agradecimiento.
Qué bonito esto, Andrew Garfield.
"Cuando la extraño, recuerdo que es porque me hizo muy feliz. Puedo celebrarla y extrañarla al mismo tiempo".