Con que no se podía porque ya estaba “lleno” bastaba. Con su cantaleta moralista posterior(que no es primera vez que la recita sin necesidad). Me surge la duda de quién le está pagando para hacer tanto énfasis en eso. O a quién le debe.
Estimada Relatora @GinaRomero. Le aclaro que en Antigua Guatemala no existe impedimento a la libre manifestación ni estigmatización. Los organizadores del Desfile del Orgullo no notificaron una simple manifestación; presentaron una solicitud formal para la ocupación privativa del espacio, instalación de escenarios masivos y el cierre total de plazas y calles del casco histórico.
Como autoridad local, nuestra obligación constitucional es el ordenamiento territorial y la seguridad vial. Para estas fechas, la agenda cultural de la ciudad está saturada al 100% desde hace meses con ferias aretanales,procesiones religiosas, juegos escolares, actividades infantiles, culturales y tradicionales.
Por lo tanto, la denegatoria responde a una imposibilidad real para garantizar la seguridad de todos, no a un motivo ideológico. La ley y el orden se aplican con criterios técnicos.
Mi administración es y será siempre respetuosa de la dignidad y los derechos de cada ciudadano; en Antigua Guatemala la igualdad ante la ley se garantiza sin discriminación.
Sin embargo, el respeto a un colectivo jamás puede significar la conculcación de los derechos de toda una población. No toleraremos que bajo la bandera de la libre expresión y manifestación se pretenda imponer por la fuerza un formato de desfile con conductas de exhibicionismo y alto contenido sexual en la vía pública, exponiendo de forma coactiva a menores de edad que participarán en actividades infantiles, familiares, culturales y religiosas en nuestras calles y plazas.
El límite de cualquier derecho es la ley, y la protección de la infancia frente a conductas tipificadas como delito en nuestro ordenamiento penal NO ES NEGOCIABLE .
En una república democrática, la igualdad ante la ley es absoluta: las personas de la comunidad LGBTQ+ gozan de los mismos derechos que cualquier ciudadano, pero no gozan de derechos especiales, fueros ni privilegios para saltarse las normas urbanas.
A la solicitud presentada se le dio una respuesta institucional, técnica y fundamentada. En un Estado de Derecho, si a una persona no le gusta una resolución de la autoridad, acude a los tribunales a impugnarla; no se impone por la fuerza, ni por la vía del hecho, ni bajo amenazas de marchas clandestinas.
Nadie, absolutamente nadie, está por encima de la ley en Antigua Guatemala. Las reglas de convivencia, el ordenamiento territorial y la autonomía municipal se respetan por igual por todos.
Le recomiendo que confirme los hechos antes de fijar posturas. Últimamente ha sido característico de estos estamentos internacionales emitir opiniones parciales, incompletas y con un nivel de ligereza que preocupa.
El Gobierno Municipal que presido jamás fue contactado por su oficina para conocer la versión oficial y técnica de los hechos. Esta reacción apresurada dice muy poco de nuestra gestión, pero dice mucho de los sesgos que hoy afectan a los organismos internacionales.
Toda la documentación y sustentos legales que justifican la resolución municipal están disponibles. Le sugiero actuar con rigor institucional y retractarse de su postura.
Lo peligroso de la respuesta de Molina Barreto es que deja en evidencia que su forma de resolver es ideológica y no jurídico-constitucional.
Además se muestra visceral y vengativo ante la crítica a la que está sujeto como funcionario. Todo mal.
Hoy si se despertó solo para irse a poner más en evidencia.