Nadie será capaz de entender plenamente las batallas internas que has tenido que soportar para sanar, para crecer, para llegar adónde estás hoy; siéntete una persona orgullosa por la forma en que has luchado para salvarte a ti y reparar tu propio corazón.
Acuéstate a dormir con el corazón y la mente llena de amor y gratitud por el día que pasó. Todo lo que es para ti llegará mañana, pasado o en el momento perfecto. Confía en tu camino.
Hoy quiero recordarte que sonrías, que disfrutes de la vida y de tus seres queridos. No te rindas, que pase lo que pase, sigue intentándolo una y otra vez, y sobre todo, elige ser feliz.