Mucha gente de los medios de comunicación que conozco anda muy vendiendo SEO. Pues wow, la audacia es universal, la ingenuidad también y mi envidia porque no los ataca el síndrome del impostor es infinita.
Descubrí que el bar reggaetonero que estaba a la vuelta de mi casa tiene nombre y era el favorito de los niños vomitones. Todos ellos de luto porque lo cerraron.