Una semilla no hace ruido cuando crece, pero un día termina dando frutos. Así sucede con muchas de las cosas buenas que haces: una oración por alguien, un gesto de amor, un sacrificio por tu familia o una ayuda que nadie agradeció.
Hay una promesa linda en la biblia que dice:
Dios te dará alegría en la misma medida que sufriste y llenará de bien los años que dolieron.
Salmos 90:15