Cuántas veces nos hemos hecho películas completas en la cabeza por un mensaje sin responder, un silencio o una mirada rara... y todo se hubiera resuelto con una simple conversación. El silencio alimenta dudas, miedos y suposiciones que casi nunca son reales. Hablar, aunque dé miedo o sea incómodo, es la mejor forma de aclarar, de calmar la mente y de sufrir por cosas que probablemente ni existen. Di lo que sientes, pregunta lo que no entiendes. La comunicación sana evita que tu mente te traicione.
acabo de ver en tiktok los votos de una boda y él le dijo: “prometo mirarte siempre como si siguiera teniendo suerte, incluso cuando los años nos vuelvan costumbre.” AAAAAAAAAA