Queremos solicitar un minuto de aplausos para ti, que siempre dijiste y defendiste a Lionel Messi como el mejor futbolista de todos los tiempos. Después de tantos años viendo cómo seguía un debate que jamás debió haber existido, mereces una ovación de pie ahora que es completamente oficial que siempre estuviste del lado correcto de la historia. La pelota puso todo en su lugar y siempre tuviste razón: MESSI ES EL ÚNICO Y VERDADERO REY DEL FÚTBOL MUNDIAL.
🗣️ | MAX VERSTAPPEN SOBRE LAS REDES SOCIALES Y LO QUE GENERAN:
"Sé el impacto y el alcance que tienen en todo el mundo. Pero prefiero mantenerme al margen. No me interesan esas cosas".
"Me da igual tener 15 millones de seguidores o 50. La gente publica fotos de sus vacaciones: ‘Mírenme aquí, mírenme allá’. Y yo pienso: No necesitan saber dónde estoy".
"Solo quiero pasar tiempo con mi familia, mis amigos y vivir una vida sin tantas cámaras ni teléfonos. Lo que me importa es triunfar en las carreras y en la vida, en privado".
Representing singles
Representing losers
Representing depressed people
Representing yearners
Representing the broken
Representing the forgotten
Oh my fucking Lord… this is the Spide Man I've been waiting for!!!!
Las ventajas de ser un marginado (The Perks of Being a Wallflower, 2012)
Hay películas que no se miran, se sienten. Las ventajas de ser un marginado es una de ellas. Una historia donde la adolescencia no se maquilla con artificios, sino que se muestra frágil, compleja, llena de silencios que todos hemos habitado alguna vez.
Charlie observa el mundo desde la esquina, como una flor de pared. Pero esa posición que parece debilidad, es en realidad un lugar de sensibilidad. Ver sin ser visto. Escuchar cuando nadie escucha. Y después, encontrar a quienes te sacan de la penumbra y te recuerdan que la vida también es fuga, música, intensidad.
Lo bello de esta película es su honestidad: no embellece el dolor, no lo convierte en espectáculo. Lo muestra como lo que es: un puente hacia la identidad. Porque crecer duele, pero también ilumina.
Quizá todos hemos sido flores de pared en algún momento. Y quizá lo seguimos siendo, observando desde un margen que nos permite ver lo que otros no ven. Ahí está la verdadera fuerza: en la sutileza de ser invisibles, y aún así, infinitos.