🚨🚨Un Gobierno responsable, ante los hechos de esta mañana, debería lanzar un mensaje de respeto a la Justicia, de confianza en las instituciones y de afirmación del principio de presunción de inocencia.
Optar por la vía de señalar a los jueces y utilizar expresiones como “no pararan” y “el que pueda hacer que haga”, para referirse a una motivación política de una decisión judicial, pretende minar la confianza del ciudadano en la justicia y ocasiona un daño institucional casi irreparable.
El estado de derecho, la sumisión de todos los ciudadanos y poderes públicos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico y también, por supuesto, el respeto a la presunción de inocencia, son principios esenciales de la democracia y la garantía máxima de los derechos de los ciudadanos.
El titular no recoge lo que dice el rey:
"La corona quiso proteger a los indigenas, pero la ley no se cumplio del todo, y hubo abusos"
"Hay que conocer los hechos, pero juzgarlos en su contexto, no desde el presentismo".
Igualito que el titular.
Frente a las críticas de muchos que, como yo, combatimos la leyenda negra, creo que el rey acierta. La Monarquía y una buena parte de los grandes pensadores españoles como los vinculados a la Escuela de Salamanca, trataron, desde el principio, de proteger a los indígenas. Por desgracia, la voluntad de la Monarquía no siempre pudo cumplirse por lo que, efectivamente, también hubo abusos.
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Uclés no reconoce la legitimidad democrática de Aznar. Hace unos días, los jovenes del PP madrileño querían meter en la cárcel al ex presidente Zapatero. Urge una asignatura de respeto por las instituciones democráticas, sean sus titulares de izquierdas, de derechas o de centro.
...ponentes o no. Lo que es intolerable es que se anulen o aplacen por coacciones. Creo que es el perfecto ejemplo del grado de fanatismo al que hemos llegado. Que las jornadas Letras en Sevilla sobre la guerra civil se celebren es imprescindible. Mi apoyo.
El ruido es infernal. Me invitaron a dar una conferencia en Sevilla @Cajasol sobre el final de la guerra y la paz fascista de Franco y allí estaré, 5 de febrero, 18 horas. Hace más de 40 años que investigo, enseño, escribo y difundo historia. Esa es mi trinchera.
Se empieza por decir imbecilidades con una boina y un cinturón de cuerda y se acaban cancelando los eventos interesantes.
Lo dijo Santayana: “Sólo los muertos han visto el final de la guerra”; y es que con esta gente fanática e indocumentada no se acabará nunca la nuestra.
Es el intelectual que mejor ha creado el sanchismo a su imagen y semejanza.
Lo llamativo es que oponerse frontalmente a esto, que es tan mediocre y chafardero, ha llevado a unos cuantos a equiparar a los críticos con alguna postura radical, aunque esos críticos consideraran a los ultras igual de gañanes.
Pero el fenómeno Uclés era esto: tomar como algo serio un comportamiento totalmente adolescente, emocional e inestable. Lo que es el sanchismo, en definitiva.
No hay cosa que más me enfade que alguien que va con la pulsera en la mano y hablando todo el día de España, y que en el momento en el que se critica a su país, lo que decide es bajar la cabeza, sonreír como un bobalicón y asentir. Dice mucho del tipo de ser humano.
La intervención de EEUU en Venezuela es una violación del derecho internacional. Se puede estar en contra del régimen de Maduro y reconocer esto. Es un paso más hacia un mundo de potencias y esferas de influencia en el que las normas no existen. El siglo XIX está muy vigente.
Pues yo estoy hasta el coño de la ceguera voluntaria ante el efecto del propio discurso. La polarización se fabrica a diario a base de simplificar y repartir carnés de pureza, señora. Cuando a cualquiera que discrepa se le llama fascista, se le encierra en un sitio y se le da permiso para habitarlo sin complejos. Luego llegan las manos a la cabeza. Y qué decir de quien se autoproclama demócrata y actúa como si pensar distinto fuera intolerable.
Todo eso alimenta a la ultraderecha, a ver si los responsables de eso son quienes más rápido llaman fachas a los demás y convierten la política en un tribunal moral permanente. A ver si va a ser eso.
Algunos llevamos mucho tiempo diciendo que el supuesto “milagro económico español” es básicamente un incremento de trabajadores, entre ellos, migrantes. Crecer al peso quiere decir que los incrementos de la productividad son mínimos, por tanto, los salarios no crecen demasiado. Pero el “cohete” da buenos titulares. Luego el drama en el supermercado o para llegar a fin de mes, ya tal.
Que en España hay una brecha generacional es cada vez más evidente y quien lo intenta negar es porque ya le va bien el statu quo actual. Escribí hace poco que no se construyen pisos porque es muy caro (España invierte 34 euros al año por persona en vivienda de protección social, frente a los más de 300 en Irlanda o Dinamarca). Es decir, lo que más necesitaría la gente joven para paliar sus bajos sueldos: vivienda asequible.
En cambio, se revalorizan pensiones conforme al IPC, se asume un gasto creciente e inconmensurable en esa partida, mientras se intenta negar (y acallar) que pase algo cuando, ni la demografía acompaña como antaño, ni los salarios. El sistema necesita una reforma, pero una reforma seria y honesta. Nadie habla de cargarse las pensiones: eso es parte del muñeco de paja para silenciar este debate. Hasta la OCDE ha reconocido el problema.
No seamos ingenuos: es un tema de votos. Simple y llanamente. Ninguno de los grandes partidos en el Congreso, ni de los nuevos, abre el melón porque son votos. Y mientras esto va de intereses partidistas, los de todos ellos, se acusa de “mala persona” a aquel que señale lo que está pasando. Es decir: se acalla a los perdedores del sistema presente.
Es humillante que una señora condenada por enaltecimiento del t3rrorismo, que alababa a etarras y señalaba a víctimas desde «Punto y Hora», «Egin» y «Gara» nos venga a dar lecciones sobre fasclsmo. Es humillante que lo haga desde el Congreso de la nación que pretende romper. Y esta humillación a las víctimas de ETA y a todos los españoles es consecuencia de una sociedad desmemoriada y acrítica con los relatos impuesto desde el poder.
Una sociedad digna y una nación que se respetara a sí misma prohibiría la entrada de esta ralea (pro)etarra en nuestras instituciones.
El momento lleva siendo desde hace unos cuantos años que algunos/as empezamos a advertir.
Y, a día de hoy, no solo se nos sigue criticando por debatir con gente de derechas o acudir a medios de derechas, como si no nos hubiesen vetado o difamado en medios de «izquierdas», sino que representantes de otras izquierdas no debaten con nosotros porque no se sientan con «fasclstas rojipardos».
Mientras no se levanten estos vetos, sigan sin escuchar las más que legítimas y fundadas críticas de otras izquierdas, sigan insuItando a los trabajadores que ya nos les votan o a cualquiera que no les compren los que han llegado a ser desquiciados relatos, pues serán lo que llevamos diciendo años: máquinas de generación de voto para la derecha y un factor principal en la radicalización de los jóvenes, además de sectarios parapetados tras un pack ideológico que usan para señalar y tratar de destrozar a quienes no lo compren completo.