Hay una calma rara que llega cuando aceptas que no todo tiene explicación y que la vida es, por definición, injusta.
A veces la vida pasa -o pasa por encima-y tú solo haces lo que puedes: ir tirando, que no es poco.
No te convengo, yo reviso conductas, actitudes, lenguaje corporal, la manera que me hablas, como eres en redes sociales, como eres con los demás y me doy cuenta de detalles que el promedio de personas no ven.