Atención transportistas de carga. Para mantener el acceso al subsidio de combustible, es importante actualizar la información de sus vehículos en Panamá Conecta.
El magistrado presidente del Tribunal de Cuentas, Rainier Del Rosario F., hace llamado a funcionarios de la Senniaf a actuar con transparencia en el manejo de fondos públicos para evitar futuros procesos de lesiones patrimoniales.
Alguien me puede contar cuantas medallas ganó Panamá en estos juegos de la juventud?
30 millones aproximadamente se gastaron o invirtieron según el punto de vista de cada cual.
@pandeportes arreglen los escenarios deportivos del país.. No hay plata para unas cosas..para otras si
El puente Centenario y su accesos costaron 105mllns y 117mllns respectivamente (222mllns ambos)
Ahora el 4 puente anuncian q saldrá por 2300mllns.
20años después 10 veces el costo dl Centenario.
Siguen los atracos al erario.
Despierta Pmá...
Existen drogas muy normalizadas y es algo que no se debe permitir nunca. No fumas marihuana para controlar la “ansiedad”, ansiedad es lo que te da cuando no la fumas y eso se llama ✨abstinencia✨. Apoyar las drogas es apoyar el narcotrafico, delincuencia, robo y muertes.
A los 50 años, la vida ya te empieza a hablar claro.
Y quien no aprende a escucharla, termina pagando muy caro en la vejez. ⏳
Llegar a los 50 no significa estar acabado. Significa que ya no hay tiempo para vivir dormido, para seguir repitiendo errores, para complacer a todos o para descuidarte como si el cuerpo, la paz y la dignidad fueran eternos.
A esta edad, hay verdades que uno ya debería entender:
1. Cuida tu cuerpo.
Cada día pegado al sillón, cada exceso, cada descuido y cada “después empiezo” el tiempo te lo cobra con intereses. Camina, muévete, aliméntate mejor, duerme bien y atiende tu salud. Porque sin salud, ni el dinero, ni la casa, ni los logros se disfrutan igual.
2. Aprende a estar solo.
Si no sabes estar contigo, vas a mendigar compañía toda la vida. Vas a aceptar migajas, malos tratos y presencias vacías solo por miedo al silencio. Pero cuando aprendes a disfrutar tu propia compañía, algo cambia: el mundo deja de tener tanto poder sobre ti. Eso no es soledad. Eso es libertad.
3. El dinero no lo es todo, pero sin control financiero no hay paz.
No necesitas ser millonario. Necesitas no vivir atrapado en deudas, depender de otros o temblar cada vez que llega una emergencia. La tranquilidad también se construye aprendiendo a administrar, ahorrar y tomar decisiones con cabeza fría.
4. No necesitas cien amigos.
A esta altura de la vida, la cantidad deja de importar. Necesitas dos, quizá tres personas reales. De esas que aparecen sin que las llames, que no solo están para la foto, sino para la tormenta. Los verdaderos amigos no se presumen en redes. Se revelan en los días difíciles.
5. Tu palabra vale, sobre todo contigo mismo.
Cada promesa que te haces y no cumples te roba confianza. Cada “mañana empiezo” que vuelves a romper te hace creer menos en ti. Y aunque nadie lo vea, tú sí lo sabes. El testigo más importante de tu vida eres tú mismo.
6. Suelta el rencor, aunque tengas la razón.
A veces sí te hicieron daño. A veces sí fuiste traicionado. A veces sí merecías una disculpa que nunca llegó. Pero cargar odio todos los días es dejar que esa persona siga viviendo dentro de ti sin pagar renta. Perdona, no porque lo merezcan, sino porque tú mereces paz.
7. Encuentra una razón para levantarte.
No tiene que ser algo enorme. Puede ser caminar al atardecer, sembrar una planta, cocinar, leer, pintar, escuchar música, ayudar a alguien o simplemente sentir que todavía hay algo hermoso por vivir. Necesitas una razón que te recuerde cada mañana: aquí sigo, y no pienso rendirme.
Cumplir 50 no es el final.
Es el comienzo de una versión más consciente, más selectiva, más honesta y más libre de ti.
Ya no estás para perder la vida en apariencias, rencores, malas compañías ni promesas vacías. Estás para cuidarte, elegirte, sanar y vivir con dignidad.
Porque envejecer no debería ser solo acumular años…
debería ser aprender a vivir con más sabiduría, más paz y menos miedo. 🔥
Cómo detectar una operación psicológica
1.- Velocidad + Uniformidad
Si todos los medios de comunicación, influencers y representantes gubernamentales dicen lo mismo en cuestión de horas, probablemente se trate de una operación coordinada.
2.- Primero la emoción, después los hechos.
Se fomenta el miedo, la indignación, la culpa o el pánico moral con rapidez y contundencia.
3.- La solución antes que el problema.
¿Se avecinaba una nueva ley, aplicación o política?
La "crisis" se convierte en la excusa para su lanzamiento.
4.- Analicen los beneficios.
Pregúntense: "¿Quién gana dinero, poder o control si creemos esto?".
5.- Héroes y villanos simplistas.
La vida real es compleja. Las operaciones psicológicas la simplifican, con un único villano y un único salvador.
Las parejas construyen mapas raros.
Su lado de la cama.
Su taza favorita.
Su forma de despedirse.
Su manera de pedir espacio o compañía.
Y un día te das cuenta
de que el cuerpo ya sabe dónde acomodarse,
cómo dejar lugar,
cómo tocar sin invadir.
Me parece increíble
cómo el amor se vuelve costumbre física.
Cómo alguien pasa de ser novedad
a ser parte del orden natural de tus noches.
Quizá amar también es eso: dejar de sentir al otro como visita y empezar a sentirlo como destino.
¿Quién se creen que son?
Hace un momento, en una sucursal de Burger King, pedí comida desde la máquina para una madre y su hija que no tenían recursos. Les entregué el recibo.
Después de pagar mi propio pedido, nos pusimos juntos en la fila. Prepararon mi bandeja, pero no la de la familia. Cuando pregunté por qué, me dijeron: “Ellas no pueden comer en el restaurante, podemos prepararlo para llevar”.
Ante este escándalo, llamé al encargado. Le pregunté por qué, si yo podía comer allí, esa familia no. Me respondió en voz alta: “Tenemos reglas, no podemos dejar entrar a cualquiera”.
Cuando otros clientes también reaccionaron, finalmente sirvieron a la familia. Cuando dije que haría pública la situación, el encargado quiso hablar conmigo, pero sin pedir disculpas ni una sola vez, siguió defendiendo su postura.
Tomé los datos de la familia, que nunca antes había ido a ese local ni había causado problemas, y que solo fue tratada así por ser pobre. Me quedé en el restaurante hasta que terminaron de comer.
Dejo a su juicio esta mentalidad tan despreciable, capaz de decirle a una niña pequeña: “Tú no puedes sentarte aquí a comer”.