No evadas tus responsabilidades por el simple hecho que “no quieres esa energía”. Ser emocionalmente estable es hacernos cargo de aquello que nos incomoda y nos saca de calma en ocasiones.
No somos la paciencia que le tenemos a las cosas que lidiamos, tampoco somos las malas decisiones que tomamos… somos siempre la postura frente a todo, lo bueno y lo malo.