6 enero
Lo bonito de un regalo es saber que alguien pensó en ti, en tus gustos y necesidades, que fue a comprarlo o mejor aún, se tomó la molestia de hacerlo. Lo bonito de un regalo es la ilusión, la sorpresa, el gesto. Saber que ese alguien antes del regalo, te regalo su tiempo
Mi verdadero “open eyes” de este año es dejar de apoyar gente que no es recíproca. Si me dan ausencia, doy ausencia, la indiferencia, la devuelvo; si están, yo estoy; si me dan confianza, soy leal… recíproco todo, desde el amor hasta el desinterés.
Todo cambia cuando abandonas el bucle de intentar entender a quien te hace daño, de cuestionarte si sufres con razón o sin ella, de buscar por qué dicen una cosa y hacen la contraria y pones la atención en que, sea como sea, estás mal y a quien tienes al lado no le importa. Que si tu dolor no le duele, la versión de la historia es lo de menos
Soy tan fiel a lo que siento como a lo que no. Por esa razón nunca estaría con alguien que no quiero en realidad, por esa razón no compartiría tiempo con gente con la que no me siento realmente bien. Ser fiel a uno mismo y a los demás te evitará malos ratos y pérdida de energía.
Un día te das cuenta que ya no te gusta lo mismo que antes, que ya no te cae bien la misma gente, que ya no piensas igual, que hay cosas que antes aceptabas y ahora no. Cambias, te abres otros caminos, te despides de lo que eras y empiezas de nuevo. Y es bonito y está bien.