Y si el amor vuelve a encontrarme un día, espero que sea de la mano de alguien que no me haga preguntarme si soy suficiente. Alguien q no juegue con mis sentimientos, que no me haga mendigar cariño ni vivir con miedo a perderlo; un amor que me abrace el alma y me dé tranquilidad.
México ganó en la cancha, pero una parte de la afición perdió fuera de ella. Y aunque no se pueden cerrar todas las heridas que este pleito dejó abiertas, no quiero quedarme callado. Prefiero hablar y expresar esta sensación, aun con el riesgo de incomodar a los míos.
Es verdad que México ganó un partido importante, y que con él alcanzó algo que a nuestra selección le costó décadas. Eso no es cosa menor, eso emociona. Y los jugadores y el equipo técnico se lo merecen. No pienso fingir que no me alegra. Pero afuera de la cancha, ninguna victoria queda completa cuando, alrededor de ella, se abre una herida. Y hay que tomar enserio lo que pasó. Y hoy, como mexicano, me pesa reconocerlo:
Convertir la pasión en hostigamiento no tiene defensa. Confundir el folclor con el abuso, tampoco. Creer que incomodar al que nos visita es una manera de apoyar a los nuestros es una idea tan infantil como triste. Un Mundial no se juega solo con los pies: también se juega con la educación, con la hospitalidad, con la grandeza y con el alma de un pueblo. Amo mi patria, y sé que hay una picardía y un sentido del humor que todos los mexicanos llevamos muy adentro y tal vez solo nosotros lo comprendemos; pero llevarlo adentro no lo vuelve digno de cualquier momento ni de cualquier persona.
Hay una pregunta que deberíamos hacernos sin buscar la salida fácil: ¿de verdad queremos ganar así? ¿De verdad queremos que el mundo recuerde nuestra alegría enredada con la burla y la grosería? tirándole cerveza a un adulto mayor?
No hablo contra México. Hablo desde México. Lo digo siendo mexicano, uno que ha cargado su bandera por el mundo entero con mucho orgullo. Y me arde reconocerlo justamente porque somos mucho mejores que eso.
Si nos cabe un gramo de madurez, entenderemos que amar a un país no es aplaudirle todo. Amar a México es defender su dignidad incluso frente a los excesos de sus propios hijos. Amar a México es tener el valor de decir que somos mucho más que la minoría que insulta, que agrede, que confunde la pasión con el permiso de perder la educación.
Querido Ecuador, te ofrezco disculpas y pido que el mal comportamiento de unos cuantos no secuestre el nombre de millones de mexicanos nobles, generosos y profundamente hospitalarios.
El enojo de los ecuatorianos tiene total derecho a existir. Ahí es donde el fútbol se sale de la cancha y entra en la conciencia. Ecuador no es nuestro enemigo: Ecuador es un pueblo hermano. Un país latinoamericano con su dolor y su historia, con familias, con niños que también soñaban ver ganar a su selección, con aficionados que viajaron con mucho esfuerzo e ilusión.
Creo que se puede competir sin despreciarnos. Creo que se puede celebrar un gol sin insultar una bandera. Creo que puede defender a México sin humillar a nadie. Nuestros gobiernos han tenido diferencias enormes, ambos han cometido errores, y nuestras patrias están llenas de cosas oscuras, dolorosas, que nadie niega, pero no habitamos este continente para heredar rencores ni para cobrarnos vendettas.
Quizá este sea el momento de decirlo con la frente en alto: perdón a cada ecuatoriano que se sintió agredido, humillado o maltratado por mexicanos que olvidaron lo que significa ser anfitrión. Mi madre humildemente me enseño, que recibir al que llega de lejos es una de las formas más antiguas y honrosas de la fe, y en cómo lo tratamos se prueba de qué estamos hechos. No todos fuimos eso, es cierto. Pero eso también ocurrió, y negarlo sería otra manera de faltarte al respeto a un país entero.
Que esta alegría no nos deje ciegos. Cuando un país recibe al mundo, no basta con llenar los estadios: hay que abrir también el corazón y cuidar el corazón del otro como algo sagrado.
Y desde este mexicano, con el corazón abierto y sin condiciones: te abrazo querido Ecuador.
Reciban mi cariño, y esta ofrenda de concordia y gracia. Que Dios bendiga a su patria.
#daniel
Hoy gana la tri, a pesar de que nos quisieron joder anoche hoy los muchachos van a enseñarles a los mexas lo que es arrechera de verdad 🇪🇨🇪🇨🇪🇨🇪🇨🇪🇨🤜🏾🤜🏾🤜🏾🤜🏾🤜🏾🤜🏾
Japón perdió un partido y quedó fuera del Mundial, pero salió con algo intacto: la grandeza de su cultura.
México podrá ganar o perder, eso es fútbol. Pero ir a hostigar a una selección en su hotel no es pasión: es miseria.
Unos recogieron su basura. Otros la mostraron al mundo
No soy de las personas que se van a la primera. Suelo perdonar, comprender y dar oportunidades una y otra vez. Así que si algún día desaparezco de tu vida, no fue por impulso. Fue después de haber agotado todas las razones que tenía para quedarme.
No había sido titular en la Copa del Mundo. Hoy, en su DEBUT COMO TITULAR EN LA JUSTA MUNDIALISTA, le marcó un golazo a la Selección de Alemania. Le convirtió a Don Manuel Neuer. Qué momentazo para Nilson Angulo. Ese beso al escudo de Ecuador lo dice absolutamente todo. ORGULLO ECUATORIANO.
Acabamos de presenciar historia pura del fútbol sudamericano.
Ecuador vence a Alemania y clasifica a ronda final del Mundial.
Remontando un 0-1 en contra y dominando a Alemania en varias partes del partido.
Tenían que ganar y ganaron. Así se juegan este tipo de partidos. DE PIE ANTE ECUADOR🇪🇨
Vean nada más este MOMENTAZO. Justo después de lograr LA HAZAÑA ante Alemania, todos los jugadores y los integrantes del staff de la Selección de Ecuador se reunieron en el círculo central para agradecer por el partido que acaban de vivir. A pesar de tener todo en contra. A pesar de estar sobre las cuerdas, nunca dejaron de creer y nunca dejaron de luchar. Y sí, gracias a eso, hoy firmaron EL MAYOR TRIUNFO EN TODA LA HISTORIA DEL FÚTBOL ECUATORIANO. Lograron lo que parecía imposible. La Tri hizo historia ante los ojos del planeta entero. ÉPICO.