La atención pública se ha concentrado en la APARENTE eliminación de la atribución de presentar proyectos de ordenanzas. Sin embargo, una lectura integral del texto propuesto permite advertir que en el primer numeral se mantiene la obligación de legislar y fiscalizar.
La ley debe ser instrumento de justicia y nunca motivo de incertidumbre política. Solo así la DEMOCRACIA dejará de ser VULNERABLE para convertirse en una auténtica garantía de libertad, igualdad y participación para todos los ecuatorianos.
Muchos alcaldes han terminado convirtiendo sus administraciones en plataformas de posicionamiento político, orientadas a construir -desesperadamente- proyectos electorales personales o nacionales.
Que estos DOS PUENTES, uno aún en pie…, ¡por suertes!; y, el otro desaparecido, no sigan siendo testimonios de la indiferencia y la desidia, sino el punto de partida de una nueva etapa de recuperación y esperanza.
Que estos DOS PUENTES -uno aún en pie…, ¡por suertes!; y, el otro desaparecido-, no sean testimonios de la indiferencia y la desidia…, sino el punto de partida de una nueva etapa de recuperación y esperanza.
La ausencia de coordinación entre autoridades locales, provinciales y nacionales ha impedido la adopción de soluciones efectivas. Es imprescindible que se establezcan mecanismos de articulación institucional que permitan enfrentar esta crisis de manera integral.
Lo ocurrido en Cuenca, no es un hecho aislado. El antecedente del alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, ya fue una señal preocupante de hasta dónde pueden llegar las tensiones entre el poder central y los gobiernos seccionales.