Creo que una de las experiencias más conmovedoras de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tu presencia. No lo que proporcionas, No tus logros. Solo tú, tus pensamientos, tu energía, tu existencia.
Hagas lo que hagas, ora por la capacidad de ver tus propios errores, tu propia hipocresía y tus propios pecados.
No te dejes llevar por la tentación de señalar y olvides que tú también tienes defectos que hay que remediar.