Pero no puedo desechar tus recuerdos, pues mi alma está atada a ellos.
Así como cada noche pido un deseo, que tu memoria no olvide cuánto te quiero.
Porque podré soportar que tu ya no me ames, pero mi alma se destrozará cuando me olvides.
Ojalá...
Ojalá te quisiera un poco menos, o tu cara hubiera quedado sólo en mis recuerdos.
Ojalá no sonriera cuando te leo, o suspirara cuando a lo lejos te veo.
Ojalá supiera cómo olvidarte, o al menos dejara de amarte...