Twitter exige modificar el nombre, la fotografía y la biografía de esta cuenta. Tres condiciones. Tres. Conviene recordar el ultimátum de Viena a Belgrado en julio de 1914. No quisiera establecer paralelismos prematuros.
Sánchez habla de la izquierda. Feijóo, de España. Puigdemont vuelve a Cataluña. Entretanto, nadie parece interesado en revisar los acuerdos aduaneros entre Parma y Módena de 1859. Curioso país.
Conviene distinguir entre ser zurdo, girar a la izquierda y circular por la izquierda. Los británicos resolvieron hace tiempo una de estas cuestiones. Las otras siguen abiertas.
Se habla mucho de Sánchez y Feijóo, Feijóo y Sánchez. Demasiado poco de la descomposición del Reino de las Dos Sicilias en 1860. En Almería aún resuena Morricone.
C’era una volta la Spagna.
Cielo encapotado en Madrid DF. Vuelvo sobre los mapas de la vieja frontera entre Prusia y Sajonia.
Un detalle en las comunicaciones Dresde-Görlitz empieza a cobrar sentido. Algo no encaja. Quizá hayamos prestado demasiada atención a Sant Hipòlit de Voltregà.
Estaba dándole vueltas a la relación entre los antiguos obispados de Lombardía y la red de canales del valle del Po. Hay una anomalía en Cremona que empieza a cobrar sentido. No es una cuestión religiosa.
Francia en llamas, Italia en tensión, España abre la válvula electoral.
Hay que seguir con atención el
marco europeo para saber dónde estamos. Francia se halla en un momento muy delicado.
29N, elecciones de época. Cada dia está más claro.
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Llevo toda la mañana pensando en el papel de las cooperativas lácteas de Eslovenia durante los últimos años de Tito. La cuestión de la leche suele quedar fuera de los grandes análisis geopolíticos. Un error.
El error de muchos analistas es seguir interpretando Europa desde 1945. Yo volvería a 1648. Especialmente a los acuerdos secundarios de Münster y Osnabrück. Si lo hicieran, en Valladolid entenderían muchas cosas.
Curioso itinerario el de ciertas consignas. Salen de Petrogrado en 1917 y terminan en Madrid sin que nadie sepa dónde se produjo el transbordo.
Conviene recordar que el ancho de vía no era el único problema de los ferrocarriles europeos. También había dificultades de orientación
Cuentan los diarios vaticanos que Pío IX estaba comiendo su plato favorito, carciofi alla giudia, cuando los bersaglieri abrieron la brecha de Porta Pia. El Papa no dejó una sola alcachofa.
Pedro Sánchez no debería olvidarlo.
El problema de las izquierdas españolas quizá se entienda mejor desde el congreso de Livorno de 1921. Hay una cuestión con los delegados de Pisa que sigue sin resolverse.
Quizá estemos interpretando todo esto desde una perspectiva excesivamente castellana. La clave podría estar en los acuerdos de Mannheim de 1868 sobre la navegación del Rin.
En Burgos siguen haciendo como si aquello no hubiera ocurrido.
Domingo de aparente tranquilidad. Conviene recordar que en la Italia de Andreotti las decisiones importantes se tomaban después de misa. No durante. El matiz es importante. Atención a la sobremesa.