A propósito de la infidelidad de la que todo el mundo está hablando y de la elección de Anne Carson como Nobel de Literatura, les recomiendo leer Eros, dulce y amargo. De pronto así empezamos a entender un poquito mejor las relaciones humanas y nos bajamos de ese pedestal del amor idealizado en el que algunos siguen viviendo, creyendo que las relaciones tienen que ser blancas, planas y perfectas, como si estar enamorado lo vacunara a uno contra el deseo, las tentaciones y las contradicciones.
Entender el deseo no significa justificar la infidelidad. Sentirlo es humano; qué hacemos con él es otra cosa. Y ahí empieza la responsabilidad, de pronto leer un poquito nos ayuda a entender que las relaciones humanas son mucho más complejas que los cuentos de amor que nos vendieron. #BuenosDías
@Hugo_Gutierrez_@Zofri_SA Feliz de ayudarlos. Te envío referencia que obtuvimos ante el cierre unilateral de bancos. Causa seguida ante el 24 civil de Santiago, Rol N°5184-2020
La marginalidad de Uribe dentro del canon chileno nace precisamente de esa honestidad brutal. No hay en él el menor deseo de agradar, de integrarse a una tradición de consagrados. Mientras otros poetas de su generación se debatían entre el legado de Neruda y la vanguardia de Parra, Uribe siguió una senda distinta: la del desprecio lúcido. Su tema no es la patria ni el amor ni la identidad; su tema es el odio, un odio que no destruye, sino que clarifica. El odio, en Uribe, es la otra cara del conocimiento: sólo quien ha amado demasiado puede escribir con tanta repulsión.
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Ítaca, de Konstantino Kavafis, nos recuerda algo que solemos olvidar mientras perseguimos metas: la vida no está esperando al final del camino. La vida es el camino. Son las personas que encontramos, los lugares que descubrimos, las heridas que nos transforman, los errores, las despedidas, las mañanas felices y todo aquello que aprendemos mientras creemos que simplemente estamos intentando llegar a algún sitio.
Todos tenemos nuestra propia Ítaca: un sueño, una vocación, una persona, un proyecto, quizá simplemente la esperanza de convertirnos algún día en quien queremos ser. Necesitamos esas Ítacas porque nos ponen en marcha. Pero Kavafis nos advierte de que no debemos apresurar el viaje: cuando finalmente alcancemos aquello que perseguíamos, comprenderemos que su verdadero regalo fue habernos obligado a caminar.
❤️ | Um dos vídeos mais emocionantes que você verá hoje.
Antes da formatura na Marinha, Julián fez questão de passar no trabalho do pai, um vendedor ambulante que dedicou anos de esforço para pagar seus estudos, para que ele ajustasse seu uniforme pela última vez.
Uma imagem que representa amor, gratidão e o valor de quem faz sacrifícios silenciosos para realizar os sonhos dos filhos.