Lo nuestro terminó sin terminar. Ella se fue de mi vida, pero se quedó viviendo en ciertas canciones, en algunas calles y en esa versión de mí que todavía la recuerda sin querer.
Me duele admitir que hubo momentos en los que estaba más preocupado por no perder a alguien que por no perderme a mí. Y mientras intentaba sostener algo que se estaba cayendo, fui soltando partes de mí que todavía estoy intentando recuperar.