Si la singularidad tecnológica atenta contra la razón y conveniencia de la vida puede que la Paradoja de Fermi se resuelva imaginando un montón de faros de información desperdigados a través del cosmos, monolitos de un viaje concluido.
La noche luego de cumplir 70 años y de despedir a las visitas, yendo al baño, abriendo bien los ojos y viendo cómo los mismos rayos negros del iris parten de las mismas pupilas de cuando escribíamos de jóvenes, llenos de aflicciones que, ahora en la vejez, causan anhelo y ternura
Como en un romance estereotípico, quedamos preocupados, frustrados y culposos de no dar en el blanco, de no haber conseguido el antojo en las calles y por la noche; y lo de dentro rezuma en la molestia, tanto por el antojo como por vernos sin entender.
Con reticencia reacciona el interior cuando nos empecinamos en encontrar la palabra justa, porque con esa "justicia" anulamos la siguiente cantidad de posibilidades. Lo que tenemos adentro puede ser otras cosas además de esa sospecha puntual.
Uno siente y cree saber infinitamente, pero luego, al tratar de volcarlo al papel y las palabras, nota los límites de cada cosa: de los sentimientos, de la conciencia, de la experiencia, de la habilidad, de la temporalidad, de la entropía.
Cuando uno escribe confía en que las emociones respaldarán un marco pulsional que ayude al fluir y encuentro de las palabras. Cuando ese estado emocional se ve desplazado, se intuye la pérdida de un cobijo importante para el seguimiento de la sensibilidad, que se coagula.
Un año y medio de la partida de mi perro. En estos días que tengo tanto miedo de morir pienso en él y encuentro la valentía para seguir viviendo.
No te voy a perder, no me voy a perder.
Tuve una epifanía en la que era verano y estabas enfrente mío, me tironeabas de la remera, a la altura del pecho y me pedías que preste atención a lo que decías. Aún por entonces no me había animado a decirte cuan movilizante era verte enojada. Todo cuadraba.
No conforme con su esfuerzo, comienza a correr hacia ellos, que en la práctica es un tironeo de su arnés que comienza a vencer la fuerza que lo contiene y que probablemente no contempla. Parece tener en la mente solo lugar para el olfateo y el tacto de sus compañeros.
Dos paseadores de perros, uno con uno, otra con dos. La que lleva dos comienza a alejarse, y el ya solitario se queda quieto para ver mejor cómo se alejan sus dos compañeros. Ya a cierta distancia, comienza a ladrarles para tratar de evitar que se sigan yendo.
Pensar que la muerte es la pérdida de esta consciencia que me hace escribir hoy. Por eso Jesucristo está vivo, Abraham está vivo, Allah está vivo, Siddharta está vivo, Krishnam está vivo, Lao-Tse está vivo, Zaratustra está vivo
Sólo importa el estímulo, la condensación del espacio, la gravedad y todas aquellas explicaciones que beban de este binomio espacio-tiempo, tan atractivo para nuestra cultura aún a medias entre la teoría de la relatividad y la de cuerdas.
Ésta ausencia de la figura del padre en la sociedad puede deberse a que el tiempo ha muerto. Todo es constante y simultáneo desde las últimas revoluciones comunicacionales. Sin tiempo, no hay jerarquía que alcance a ensamblarse
Antes de elegir una canción de Hank Mobley se asegura de construir un juego de palabras sobre el que sentarse encima. A los 10 minutos delibera si hacerse nuevamente un mate o esta vez un té.
Los errores tonales son una invitación a cambiar de escala, a modularizar.
Los domingos siguen existiendo. Los aparatos militares acordaron con ramas de la filosofía y la ética, y entonces proliferaron las doctrinas de la precisión en lugar de las de la masividad. La economía cuenta que también tuvo que ver, pero todos desconfiamos de lo inhumano.
"No pasa nada", retumba desde adentro, y enturbia la atención de la mirada fija en 0 grados. Casi que por un espasmo casual, ésta se desvía un poco hacia la derecha, hasta donde están los auriculares. La tensión en el cuello ya es cálida por la cinética, y sube por un cableado
Cada uno de todos estos movimientos antinaturales reafirma nuestro espíritu, que lucha por existir a la par de todo lo que existe más o desde antes que nosotros
El milagro cromático de percibir los colores no estaría siendo tan milagroso en este lugar, con los brazos caídos al costado y mirando para adentro y hacia atrás en blanco y negro, en un esfuerzo de mí memoria para discernir los detalles verdaderos sirviéndose del contraste
La tristeza como otra forma de rebelarnos ante la biología, por negarnos a abandonar el lugar de nuestro amor, así sea que no haya contexto, hecho, correspondencia o razón.