Amar a alguien no es solo estar cuando todo va bien; es una elección diaria de cuidado, empatía y respeto.
Tener pareja implica mantener viva la llama con hechos y no solo con palabras.
Es ser su refugio y apoyo en los momentos más difíciles. Acompañar sin invadir, respetando siempre sus espacios. Sostener e impulsarla en sus proyectos e ilusiones.
Tener la madurez de comprender y acompañar sus días grises.
Una relación puede ser un viaje maravilloso, pero solo cuando se sostiene sobre tres pilares innegociables: reciprocidad, complicidad y respeto mutuo.
Érase una vez una reina muy hermosa y admirada que buscaba esposo. Por su palacio pasaron los hombres más distinguidos, nobles y ricos del reino, pero ninguno lograba cautivar su corazón para convertirse en su rey.
Cierto día, un humilde mendigo llegó al palacio y logró una audiencia con ella.
- No tengo riquezas ni títulos que ofrecerte, solo el amor sincero que siento por ti. Si me lo permites, puedo hacer algo para demostrártelo.
¿Qué podrías hacer tú? preguntó la reina.
- Pasaré 100 días en tu balcón, sin comer, expuesto a la lluvia, al sol y al frío de la noche. Si logro soportar esos 100 días, te casarás conmigo.
Y la reina aceptó.
- Si un hombre es capaz de hacer semejante esfuerzo por mí, demostrará que es digno de ser mi rey.
Pasaron los días y el hombre soportaba las peores tempestades. A veces sentía que desfallecía de hambre y cansancio, pero resistía firme por amor. De vez en cuando, la reina se asomaba desde la calidez de sus aposentos para mirarlo y le hacía un gesto de aliento con la mano.
El tiempo fue pasando: 20 días, 50 días, 90 días... La reina continuaba asomándose ocasionalmente. "Este hombre es increíble", pensaba con complacencia, animándolo a continuar con una sonrisa distante.
Al llegar el día 99, todo el pueblo estaba expectante en la plaza para presenciar el momento en que aquel humilde hombre se convertiría en el nuevo rey. Pero el mendigo estaba completamente desmejorado: pálido, extremadamente débil y enfermo.
Entonces, a falta de solo 1 hora para cumplir el día 100, el hombre se rindió. Se puso en pie con dificultad, miró con tristeza a la reina y, sin pronunciar palabra, se dio media vuelta y se marchó.
Nadie en el pueblo entendía por qué aquel valiente hombre se había rendido faltando tan solo una hora.
Al llegar a su humilde hogar, su anciano padre, que ya se había enterado de lo sucedido, le preguntó asombrado:
- ¿Por qué te rendiste a solo un instante de convertirte en rey?
- Estuve 99 días y 23 horas en su balcón, soportando toda clase de padecimientos, y ella nunca fue capaz de liberarme de ese sacrificio. Me veía sufrir y solo me alentaba a seguir aguantando, sin mostrar jamás un atisbo de compasión ante mi dolor. Esperé todo este tiempo una muestra de humanidad que nunca llegó. Fue entonces cuando entendí que una persona tan egoísta, vanidosa y ciega, que solo piensa en sí misma, no merece mi amor.
MORALEJA:
Cuando amas a alguien y sientes que para mantener a esa persona a tu lado tienes que sufrir, mendigar o sacrificar tu propia dignidad, retírate. No porque las cosas se vuelvan difíciles, sino porque quien te ve padecer y no es capaz de ofrecer la misma entrega ni empatía, sencillamente no te merece.
"El amor no tiene edad, pero los enamorados sí. El amor no sólo se siente, también se carga y se soporta. Una relación sin ternura, sin cariños, sin contemplación, sin caricias, ni sonrisas, sin abrazos, ni halagos, sin los te quiero, y sin besos, es letra muerta. No hay nada más hipersensible que el amor, nada más arrebatador, nada más vital. Renunciar a él es vivir menos, o no vivir."
Walter Riso 🇮🇹
El afecto no se da por sentado; se demuestra. La ternura no es debilidad, es el único alimento real de una relación duradera.
No te conformes con un amor frío.
"El amor a distancia es como un jardín secreto, donde las flores crecen en la ausencia física. Cada gesto, cada detalle, se magnifica en la distancia. Un simple “te extraño” se convierte en un poema. Las cartas se convierten en tesoros, las fotografías en ventanas hacia el pasado compartido. Los relojes parecen conspirar, moviéndose más lentamente cuando se espera una respuesta, y acelerándose cuando finalmente llega. Pero el amor a distancia también es un desafío.
La incertidumbre se cierne como una sombra, y la soledad a veces se siente como un abismo insalvable. Sin embargo, en esos momentos de duda, el recuerdo de la sonrisa del otro, la melodía de su risa o la calidez de su voz, se convierten en faros que guían el camino. Quizás el amor a distancia no sea para todos, pero para aquellos que lo viven, es una prueba de resistencia y paciencia. Es un recordatorio constante de que el amor no se mide en kilómetros, sino en la intensidad de los sentimientos compartidos. Porque en la distancia, también hay belleza, y en el amor, no hay límites."
the only thing i know is this: i am full of wounds and still standing on my feet. i’ve been through things i never thought i’d survive, carried pain i couldn’t explain, and faced days when simply getting out of bed felt like an achievement. somehow, i’m still here, still trying, still hoping that life will get softer with time. maybe i’m not completely healed yet, but i’m proud of myself for continuing, even when it hurts.
Cuando más te duela la espalda, y la lesión te deje inmóvil en el suelo, recuerda vivir más. No es el final, solo una estación más en el tren de los tiempos. Me gusta pesar los pros y los contras del dolor, liquidar con sangre fría los minutos que me arrebatan existencia.
No hubo amistad.
Fue la lluvia la que trajo la paz.
Y la tranquilidad del silencio.
Ni lealtad, ni alegría.
Solo un adiós sin nombres.
Con el honor desteñido de sangre,
marchito bajo la medalla del deber cumplido.
No hubo treguas.
Solo supervivencia.
#Con_5_Palabras
#DíaDeLaMadre#DíaDeLasMadres#FelizDíaDeLasMadres
"Hoy quiero hablarle a la madre cansada.
A la que sostiene la casa mientras se rompe por dentro.
A la que aprendió a sonreír aunque nadie le pregunte cómo está realmente.
A la madre que tuvo que ser fuerte demasiado pronto.
A la que crió mientras sanaba heridas que nadie veía.
A la que muchas veces sintió miedo, pero aun así siguió adelante porque había unos ojos pequeños mirándola como si fuera el refugio más seguro del universo.
Ser madre no siempre es verse perfecta.
A veces es llorar en silencio en el baño para que nadie note el cansancio.
Es sacrificar sueños, tiempo, cuerpo y descanso.
Es quedarse despierta pensando si lo está haciendo bien.
Es sentir culpa por no poder con todo, aun cuando ya está dando más de lo que humanamente puede dar.
Y aun así… las madres siguen creando luz.
Porque una madre no solo da vida.
También sostiene mundos invisibles.
Sana generaciones.
Rompe cadenas.
Protege incluso cuando está agotada.
Ama incluso cuando nadie la abraza a ella.
Hay madres mágicas que leen tarot, trabajan con hierbas, rezan a la luna o hablan con las plantas.
Y hay madres que jamás tocaron un cuarzo ni hicieron un ritual.
Pero todas tienen algo sagrado:
esa capacidad inmensa de entregar partes de sí mismas para que otros puedan florecer.
Hoy también pienso en las madres que ya no están.
En las que viven en una fotografía, en una canción, en un olor, en una receta, en una memoria que todavía duele.
Porque una madre, incluso después de partir, sigue habitando el alma de sus hijos.
Y pienso también en las mujeres que ejercieron maternidad sin haber parido:
abuelas, tías, hermanas, madrinas, mujeres que cuidaron, sostuvieron, alimentaron y amaron.
Hoy no quiero celebrar la perfección.
Quiero honrar la resistencia silenciosa.
La ternura agotada.
La mujer que siguió adelante incluso cuando sentía que ya no podía más.
Si eres madre…
gracias.
Gracias por las noches sin dormir.
Por las veces que elegiste quedarte.
Por las veces que te rompiste en silencio para que otros no se rompieran.
Ojalá hoy recuerdes algo importante:
tú también mereces cuidado,
tú también mereces amor,
tú también mereces descansar.
Feliz Día de la Madre.
A las de sangre.
A las del alma.
A las visibles.
Y a las invisibles."
FB. Lunabia
Mi padre juega al ajedrez con su nieto desde que tenía 7 años.
Y nunca le deja ganar.
Nunca.
Más de una vez le hemos dicho: “Hombre, déjale ganar alguna partida, que es un niño”.
Él siempre se negaba.
Hasta que un día explicó por qué...
Friedrich Nietzsche escribió: "No hay hechos, solo interpretaciones".
La verdad no es tan sólida como crees.
Lo que llamas verdad es una interpretación que se ha repetido tanto que suena real.
Lo que llamas mentira es una interpretación que no encaja con la tuya.
Pero ambas son perspectivas.
Ambas son versiones.
Ambas son construcciones.
El poder no está en tener la razón.
El poder está en imponer tu interpretación.
En hacer que los demás vean el mundo como tú lo ves.
En lograr que tu versión se convierta en sentido común.
En lograr que tu narrativa se convierta en la narrativa.
Eso es poder.
No la verdad.
La verdad es irrelevante.
Lo que importa es quién la cuenta y cómo la cuenta.
Los que entienden esto, dejan de pelear por tener razón.
Empiezan a pelear por el marco.
Por la narrativa.
Por la interpretación.
Porque saben que el que controla el relato, controla el resultado.
El que define los términos, gana la discusión antes de que empiece.
Nietzsche no decía que todo da igual.
Decía que todo es interpretación.
Y que el que se cree dueño de la verdad, es el más engañado de todos.
Porque no ve que su verdad también es una construcción.
También es una perspectiva.
También es una interpretación.
Y el que no lo ve, es esclavo de su propio relato.
Your mother’s mood can somehow set the mood for the entire house. When she’s happy, everything feels lighter. Her laughter fills the rooms, her energy makes everyone feel at ease, and even an ordinary day feels a little warmer. But when she’s quiet or upset, you can feel it without her saying a word. There’s something about a mother’s presence that touches every corner of a home. Maybe that’s why when she’s okay, everyone feels a little more okay too.
The worst way to do something is out of guilt. Guilt can make you stay when you want to leave, say yes when your heart is screaming no, and give more than you genuinely have to give. You can’t build something meaningful from obligation or keep someone close simply because you feel responsible for their feelings. Do things because you truly want to, because they matter to you, because your heart is in it. Not because guilt convinced you that you owe someone your presence.
I wanna succeed so badly that sometimes I get emotional just thinking about it. I think about everything I’ve been through, every time I doubted myself, every moment I felt behind, and all the things I’m still fighting to become. I want to look back one day and know that I didn’t give up when it was hard. I want to make myself proud, build the life I’ve always imagined, and finally feel like all the effort, tears, and sacrifices were worth it.