La felicidad es subestimada. La pintan como éxtasis, pero casi siempre es calma. Es la ausencia de problemas urgentes. Es un domingo por la tarde sin nada que resolver.
Entender no significa tolerar. Yo puedo comprender tu comportamiento por tu historia de vida, pero no voy a tolerar ciertas acciones tuyas, porque mi empatía no implica renunciar a mis límites.
No se estudia para el trabajo, ni para hacer plata. Se estudia para vivir, para tomar mejores decisiones, para ser ciudadano activo, para ser crítico. Se estudia para ser libre. Para ser feliz.
Cuando empecemos a entenderlo, podemos empezar a hablar de sistema educativo.