La música apenas se escuchaba, no hubo photocall, catering ni espectáculo, a pesar de que todo esto había sido prometido en la promoción del evento. En resumen, el trato por parte de la organización fue lamentable, y la experiencia estuvo muy lejos de lo que se nos había ofrecido
El trato del personal del ropero fue pésimo, y aunque los camareros eran amables, eran muy pocos para la cantidad de gente, lo que significaba esperar unos 20 minutos por cada consumición.
El día de la fiesta fue un desastre: no pudimos entrar al local Panda en toda la noche debido a las enormes colas. Los cubatas no eran de primeras marcas, a pesar de haber pagado por ellas, y en algunos casos se negaron a servirnos chupitos.
En ningún momento la organización emitió un comunicado oficial al respecto, y cuando intentamos preguntarles sobre esto, recibimos respuestas contradictorias, o directamente nos bloqueaban para evitar que insistiéramos.
pero finalmente se nos cambió de ubicación sin previo aviso y sin ofrecernos una devolución por ello.
Además, nos enteramos por terceras personas que habían vendido más entradas de las permitidas, ya que la sala de la planta baja no estaba habilitada para su uso.
Ayer celebramos la fiesta de Nochevieja en los locales Tintín y Panda de Valladolid, organizados por la empresa Bellagio. En primer lugar, pagamos 55 € pensando que asistiríamos al local de la discoteca Moss