Ronaldinho: "Después de que Leo ganara el Mundial, fui a su habitación no como un excompañero, sino como un hermano mayor. Cuando lo vi sentado allí, sosteniendo por fin el trofeo, no necesité decir mucho. Simplemente lo abracé y le dije: 'Ahora el fútbol ha saldado su deuda contigo'. Verlo tan feliz es lo más hermoso. La historia está completa"