A propósito de los apagones solo quería recordarles que en el gobierno de Rafael Correa, ecuavisa se quejaba de que producíamos demasiada la energía eléctrica.
@MashiRafael 👏🏽
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Así es cómo las series de narcos lavan cerebros.
El narco no es solo el Fito o Junior de turno.
Diana Salazar es serrana,
Tanya Varela es serrana,
Carrillo y Romo también.
Planificadores, ejecutores y cómplices del narcoestado.
Llevan traje y corbata. Y uniforme policial.
Cuando te congelaron los depósitos, el tipo de cambio era 10.000 sucres/dólar. Cuando te los devolvieron en dólares, el tipo de cambio era 25.000 sucres/dólar.
¿Qué significa esto? Que si tenías un millón de sucres al momento del congelamiento, tenías 100 dólares, pero luego te devolvieron solo 40 dólares.
Así te ROBARON 60% de tus ahorros, para salvar a la banca, que financió a Mahuad.
Eso sin mencionar otras atrocidades, como los CDR que banqueros como Lasso compraban con descuento, pero la CFN tenía la OBLIGACIÓN -por decreto presidencial de Mahuad- de recibirlos de los bancos al 100% de su valor nominal. Así los banqueros extinguieron sus deuda con la CFN, quebraron a la financiera pública y sinvergüenzas como Lasso se hicieron multimillonarios -al Banco de Guayaquil fue uno de los que más realizó estas «operaciones financieras»-.
Y esta gente como Mahuad, Hurtado -mentor de Mahuad y cheerleader de Lasso- o el propio Lasso pretenden darnos cátedra de moral y de economía.
¡SINVERGÜENZAS!
#LosCorruptosSiempreFueronEllos
Muere Catherine O’Hara, madre de ficción por excelencia para toda una generación, que fue la nuestra. Con sólo 71 años y activa. Sólo una actriz de 1ª es capaz de bordar el lenguaje corporal de esta secuencia. Cómo mezcla la posesión con la extrañeza.
María del Olvido Gara Jova, mejor conocida como Alaska, nació en la Ciudad de México el 13 de junio de 1963. María pasó sus primeros diez años en la capital mexicana hasta que su familia se mudó a España. Su padre, Manuel Gara López, era asturiano, y su madre, América Belén Jova Godoy, es cubana. Actriz, cantante y compositora, Alaska trascendió en el mundo de la música en español con los grupos Alakska y Dinarama y Fangoria, los cuales encabezó. Algunos de sus apodos son “El Huracán Mexicano” y “the Mexican Acid Queen”.
El nombre “Alaska”surge de la canción “ Caroline Says II”de Lou Reed, en la frase “Todos sus amigos la llaman Alaska”.
Comparto una entrevista que le realizaron hace ya algunos años, donde destacada por sus acertivas respuestas a pesar de los embates del entrevistador. Cuál es tú canción preferida de Alaska? #Participa
Bueno, sí Daniel Noboa, siguiendo órdenes de Trump, le impone un arancel del 30% a Colombia, va a tocar que Petro le enseñé cuántos pares son 3 moscas y haga lo mismo con la energía que le vendemos a Ecuador.
Ésto también es de tú a tú.
Cuando Vincent van Gogh murió en 1890, a los 37 años, no dejó fortuna ni gloria. Solo una habitación vacía, un alma atormentada y lienzos que nadie quería comprar. El mundo lo había rechazado, tachado de loco, ignorado como artista.
Seis meses después, su hermano Theo también murió. Con él se apagaba la única luz que siempre había creído en Vincent. Todo parecía perdido. Solo quedaban un niño pequeño, montañas de cartas y una colección de cuadros sin valor aparente.
Entonces, sin ser llamada, sin fama ni recursos, Jo van Gogh-Bonger, viuda de Theo, tomó el relevo.
Tenía 28 años, un duelo reciente y un hijo en brazos. Nadie esperaba que hiciera nada con esas pinturas. Nadie imaginaba que podía.
Pero Jo vio lo que otros no. En las cartas entre Vincent y Theo encontró más que palabras: encontró una visión. Las tradujo, las organizó y las publicó. En ellas estaba el alma de Van Gogh: su fragilidad, su hambre de belleza, su lucha por comprender la vida.
Después, vinieron los lienzos. Organizó exposiciones, convenció a críticos, escribió a museos, seleccionó con cuidado qué obras vender y a quién. Rechazó ofertas por necesidad, porque entendía que no se trataba solo de vender cuadros: se trataba de construir un legado.
Fue Jo quien encendió la chispa que el tiempo convirtió en incendio. Gracias a su constancia, Vincent cruzó fronteras. De Berlín a París, de Holanda al mundo, su obra comenzó a hablar… y el mundo, por fin, escuchó.
Cuando Jo murió en 1925, Van Gogh ya era reconocido como un genio. El Museo Van Gogh de Ámsterdam existe por la colección que ella protegió con feroz ternura.
Jo no pintó ningún cuadro. Pero creó al artista que hoy veneramos.
No con pinceles, sino con fe, trabajo y un amor que no retrocedió ante el olvido.
Sin ella, Van Gogh habría sido silencio.
Con ella, se convirtió en eternidad.
Voy a decirlo sin rodeos: esto no va de Maduro. Va de quién ha gestionado su final y para qué. Cuando un presidente es apresado y no hay caos interno ni fractura visible en la cúpula, cuando no hay histeria militar ni sangre en las calles, estamos ante una operación controlada. Las revoluciones reales son ruidosas. Las transiciones pactadas son silenciosas.
Aquí no hay heroicidades ni épica. Hay negociación fría. Y la negociación no se hace con el pueblo, se hace con la élite que garantiza orden. Quien crea que Estados Unidos —o la estructura que marca la pauta— busca justicia, democracia o reparación histórica, no ha entendido cómo funciona el poder. Lo que se busca es estabilidad, acceso a recursos y cierre de un ciclo incómodo. Todo lo demás es decorado.
Por eso insisto: el elemento clave es la traición funcional del entorno de Maduro. No ideológica, no moral: funcional. La traición que se produce cuando se comprende que el régimen ya ha caído y que es mejor recolocarse que resistir. Ahí es donde entran nombres concretos, no por conspiración, sino por lógica de poder: Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López. No como salvadores ni como demonios, sino como gestores del aterrizaje.
El detalle verdaderamente inquietante, para mí, no es un vídeo ni una filtración. Es la calma reveladora. La calma de quien ya sabe que no va a caer al vacío. La calma de quien ha recibido garantías. Nadie está tranquilo en mitad de una tormenta si no tiene un refugio pactado. Esa serenidad no es inocente; es estratégica.
Y aquí viene lo más incómodo: las transiciones tuteladas no liberan países, los reordenan. Cambian el relato, redistribuyen poder, blanquean a unos y sacrifican a otros. El ciudadano no entra en la ecuación más que como coartada. Se le promete futuro mientras se decide el reparto en despachos cerrados.
Esto no va acerca de izquierdas o de derechas. Va de quién controla las riquezas, el dinero, las armas y la narrativa cuando se baja el telón. Y si el proceso avanza sin sobresaltos no es porque el sistema se haya humanizado, sino porque ya se ha pactado quién paga y quién se salva.
Lo demás es ruido. Y el ruido, casi siempre, es para que no mires dónde de verdad se está decidiendo todo. Seguiremos informando. Sin anestesia.
Es un día muy triste para América Latina. EEUU nos ha humillado. Nos ha recordado que solo somos su patio trasero. Es un golpe a la paz del mundo, al derecho internacional. Días duros, difíciles.
Ningún autoritarismo es justificable y menos aún debe ser celebrado.
Ni el de un canalla dictador que hambrea y oprime a su pueblo por años, ni el de un perverso infatuado consigo mismo que bombardea otra nación en clara violación del orden internacional.
Ambos comportamientos deben ser repudiados y ambos son punibles bajo el derecho penal internacional. En el primer caso se trata de crímenes de lesa humanidad y en el segundo de crimen de agresión.
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.