Para entender la magnitud del problema de la prisión preventiva en México, veamos tres datos duros.
Primero, en México, alrededor de 4 de cada 10 personas en prisión no han sido sentenciadas.
Segundo, se estima que unas 85,000 personas están en prisión preventiva en este justo momento. Es como tener el Estadio Azteca llena de personas esperando que el sistema penal decide si son o no culpables.
Tercero, el tiempo promedio que espera una persona un juicio es de 3.3 años.
Por eso, si la prisión preventiva debe ser excepcional, la pregunta es: ¿por qué tantas veces se volvió regla?
Una gran ingenuidad: la mayoría de juristas parecen seguir confiando en la doctrina de la exclusión de la prueba ilícita como garantía crucial frente a la violación estatal de derechos: si no va a poder usar la información, no hay razón para violar derechos para obtenerla. Va 🧵
Comparto un fragmento de mis alegatos de clausura en una audiencia de juicio oral, donde explico que no basta con afirmar la existencia de un delito, sino que es indispensable acreditar plenamente el hecho y sus circunstancias para vencer la duda razonable y estar en condiciones de emitir un fallo condenatorio.
#derechopenal #JuicioOral #AlegatosDeClausura #defensapenal #PresunciónDeInocencia
@arlinmedrano_ También son Derecho Internacional las sentencias Tzompaxtle Tecpile y García Rodríguez de la @CorteIDH que condenan a México por la prisión preventiva automática.
The Mexican government has ignored binding rulings of the Inter-American Court of Human Rights on automatic pretrial detention. It ignored the UN’s opinion of the judicial reform that destroyed the Federal Judiciary. Yet they seem more concerned with Venezuela than with the people living under normalized violence at home.
Ambos son claros ejemplos de un argumento ad hominem.
Sin embargo, nadie puede negar que del socialismo latinoamericano en Venezuela se arraigó gracias a la destrucción de poder judicial de aquel país. Parece vamos hacia ese rumbo.
Si Esto Es Un Hombre, no solo es literatura sobre el pasado. Es una alarma sobre el presente.
Cuando el poder punitivo deja de tener límites, cuando el autor sustituye al acto y la obediencia se vuelve virtud, el derrumbe puede empezar.
Leer a Levi es estar en guardia.
Los que hoy exigen respeto al derecho internacional son los mismos que desconocen las sentencias de la @CorteIDH sobre prisión preventiva oficiosa contra el Estado mexicano.
Son los mismos que ignoraron a la @UN sobre los riesgos de la reforma judicial con la que destruyeron al Poder Judicial de la Federación.
¿Para qué sirve realmente el Derecho Penal?
Más allá del castigo, su función esencial es limitar el poder punitivo del Estado y garantizar que ninguna autoridad actúe de forma arbitraria
Comprender esto es clave para entender la justicia penal