Si las personas entendieren que tan amados son en verdad, dejarían de jactarse de aquella tristeza que trae el creerse que no hay quien les ama sin igual.
Soy un desastre, estoy tan acostumbrado a que todo vaya tan mal que no se lo que es estar bien y pienso que eso es lo normal.
No soy alguien que merezca, no merezco nada, porque nunca tuve nada.
La soledad es la misericordia de lo que me atrevo a llamar la "persona" que soy.