Ha sido inútil. Esta mañana, por ejemplo, me he hecho el firme propósito de tomar distancia, anteponer un montón de razones para irme ya alejando y decir adiós sin palabras, que siempre es el adiós más difícil, el más artero. Pero apenas te he visto y he olvidado hasta la hora…
He tratado de tomar distancia, de hacer complicadas cuentas de días, kilómetros, horas, calles frías, laberintos, olvidos. Consulté mapas que confirman que el tuyo es otro mundo.
La resurrección de Jesús aseguró que todos tengamos vida eterna, pero necesitamos vivir nuestra vida presente al máximo.
Dios ha confiado una misión a cada uno de nosotros y no podemos descansar hasta que el reino de Dios, de justicia, amor y paz se haga realidad en la tierra.