Tú me enseñaste a perdonar sin rencor.
Tú me enseñaste a amar sin condiciones.
Tú me enseñaste que, incluso en la tristeza, también existe el amor y la fe.
Gracias por estos 15 años de vida.
Te amaré infinitamente, Muñe.
Hay un momento en el que el amor deja de medirse por la cercanía y empieza a medirse por la capacidad de alegrarse sinceramente por los logros del otro. No porque deje de importar, sino porque comprendemos que el cariño también puede existir aunque no compartamos el mismo camino.
Es curioso cómo el ser humano puede crear conexiones tan genuinas con personas que probablemente nunca volverá a ver. Quizá por eso resulta tan seductor regresar al Ángel para ver un partido de México.
Nos vemos el domingo.🫧
Tengo la teoría de que cada seis meses me enfermo de algo grave que me obliga a parar.
Empiezo a pensar que mi cuerpo encontró la única forma de hacer que descanse cuando yo no quiero hacerlo.
Ayer, mientras veía las imágenes de la inundación en Cuajimalpa, no pude evitar recordar aquella escena de Parásitos donde una lluvia que para unos era romántica y refrescante, para otros significaba perderlo todo.
Es reconfortante descubrir que una idea, un sentimiento o un pensamiento que creíamos únicamente nuestro también vive en la mente y el corazón de otras personas.
The Life of Chuck es una película increíble que nos recuerda que la vida no necesita parecer grandiosa desde fuera para ser profundamente inmensa por dentro. Al final, son los pequeños momentos, los actos de amor y los gestos sencillos los que dan verdadero sentido a la vida.