Los políticos podrán extorsionar, chantajear, venderse, robar, pero jamás tendrán paz de conciencia. Ni los más cínicos pueden dormir profundamente. Los alcanzará la angustia tarde o temprano.
¿Qué nos garantiza que nuestro voto cuenta cuando el sistema se ha cansado de demostrarnos que la democracia es solo un espejismo para controlar a las masas? Yo voto por si acaso solo soy un conspiranoico más, pero desgraciadamente no creo en la igualdad ni en la democracia.