Las tumbas condales del Monasterio de San Zoilo, en Carrión de los Condes (Palencia), constituyen el panteón familiar de la dinastía de los Banu Gómez, un linaje de condes de enorme poder político y militar en el Reino de León durante la Edad Media, ya que eran descendientes del conde de Castilla, Fernán González.
Este conjunto, compuesto por 11 sepulturas románicas y góticas que datan de los siglos XI al XIII, destacan no solo por su valor histórico y su vinculación al Camino de Santiago, sino también por los avatares que sufrieron los sarcófagos a lo largo del tiempo.
El cenobio existía desde el siglo X bajo la advocación de San Juan Bautista. En el siglo XI, el conde Gómez Díaz y su esposa, la infanta Teresa Peláez (descendiente de la realeza leonesa), tomaron el patronazgo del lugar.
Su hijo, el conde Fernando Díaz, trasladó desde Córdoba las reliquias de San Zoilo, un mártir del siglo IV, por lo que el monasterio cambió de nombre en su honor, y comenzó a recibir grandes donaciones.
Tras enviudar en 1058, la condesa Teresa se volcó en la construcción del nuevo templo románico.
En 1076, donó el monasterio a la Orden de Cluny, consolidándolo como el epicentro del poder cluniacense en la península.
Desde el primer momento, fue concebido como el mausoleo definitivo para su linaje.
Los sarcófagos conservados reflejan la evolución artística de los talleres medievales que trabajaban en la ruta jacobea, por lo que encontramos el grupo de sepulcros románicos (siglos XI-XII), que son los más antiguos y corresponden a los primeros miembros de la familia condal. Presentan un estilo sobrio, líneas puras y tapas lisas cuyas inscripciones se han borrado casi por completo con el paso de los siglos.
Un segundo grupo, de estilo gótico (siglo XIII), corresponde a los descendientes tardíos del linaje. Cuentan con una rica decoración escultórica que incluye relieves detallados del Calvario, la Anunciación y la Epifanía, además de representaciones religiosas que muestran el refinamiento artístico del foco de Carrión.
Originalmente, los sepulcros estaban instalados a los pies de la iglesia románica, en el atrio o galilea, enfatizando el carácter funerario de la dinastía, sin embargo, la reestructuración del espacio monástico alteró su ubicación en múltiples ocasiones. En el siglo XVI, con la reconstrucción renacentista y la sustitución del viejo templo, las tumbas se reubicaron por primera vez.
En el siglo XVIII, durante las reformas barrocas de la iglesia, los sarcófagos fueron retirados y emparedados (ocultos entre los muros) a ambos lados del acceso principal que conecta el monasterio con el templo. Esto provocó que cayeran en el olvido.
No fue hasta el año 1947, cuando los arqueólogos recuperaron los sarcófagos de piedra monumentales.
Tras varios estudios a finales de los años 90 se procedió a su reubicación definitiva.
Hoy en día se exhiben bajo el coro de la iglesia actual.
#Artefunerario
#Palencia
#PatrimonioHistórico
H0RNY ACTIVISM pt. 982
In honor of Conservatives claiming women's leggings are too revealing—EVEN TO WORK OUT IN—each day I share photos of men wearing almost nothing while working out in public spaces.
El Busto de Maria Duglioli Barberini, esculpido entre 1626 y 1627 por el maestro del barroco italiano Giuliano Finelli, es considerado una de las mayores proezas técnicas en la historia de la escultura en mármol.
La obra, que actualmente se exhibe y resguarda en el Museo del Louvre en París, destaca internacionalmente por un nivel de detalle tan extremo que desafía la naturaleza rígida de la piedra.
La retratada es Maria Duglioli Barberini, sobrina del influyente Papa Urbano VIII. La joven noble falleció prematuramente en 1621, a los 22 años, debido a complicaciones durante el parto.
Cinco años después de su muerte, la poderosa familia Barberini encargó este retrato póstumo. Originalmente el proyecto estuvo bajo la dirección de Gian Lorenzo Bernini, pero la ejecución física recayó por completo en su brillante discípulo y asistente, Giuliano Finelli.
Lo que hace célebre a este busto no es solo el realismo del rostro o el cabello rizado, sino la increíble textura textil lograda con cincel y trépano manual:
El amplio cuello plisado (gorguera) está tallado con una finura milimétrica. El mármol fue perforado tantas veces de manera precisa que la piedra imita la ligereza, la porosidad y la transparencia del encaje real, pareciendo flotar en el aire.
Finelli esculpió minuciosamente los hilos individuales que sostienen las cuentas del collar de perlas de Maria, así como los pequeños botones y brocados de su vestido.
Esta obra marcó un punto de inflexión en la historia del arte barroco. Finelli esperaba obtener un reconocimiento público masivo por el virtuosismo de esta pieza; sin embargo, Bernini se llevó la mayor parte del crédito formal ante el Papa.
Decepcionado por la falta de autoría y la sombra de su mentor, Finelli decidió abandonar el taller de Bernini poco después para consolidar su propia carrera independiente en Roma y Nápoles.
Exposición “Prado. Siglo XXI”. 25 años de grandes adquisiciones
Visitas guiadas, claves y otros recursos de la exposición en nuestra web: https://t.co/6J2hPK9Zjn
En 1622 Velázquez viajó a Madrid desde Sevilla con la intención de darse a conocer en la corte. En este primer viaje tuvo la oportunidad de estudiar las colecciones reales y conocer la obra de los grandes maestros, pero no consiguió un encargo inmediato. Regresó a Sevilla con la esperanza de establecer contactos que lo ayudaran en su aspiración de convertirse en pintor real.
Gracias al apoyo del conde-duque de Olivares, hombre de confianza del rey, Velázquez recibió una segunda invitación para trasladarse a Madrid en 1623.
En esta ocasión, logró impresionar a Felipe IV con un retrato que realizó del monarca.
Como resultado, fue nombrado pintor del rey, convirtiéndose en el único autorizado para retratarlo oficialmente.
Este hecho marcó el inicio de una relación profesional que se extendería hasta la muerte del artista en 1660.
#Velázquez
#Barroco
🗓️ Agenda del 3 al 9 de agosto en el Museo del Prado
◾️Exposiciones
-“Valeriano D. Bécquer (1834-1870): Los cuadros de costumbres”
-“A la manera de Italia. España y el gótico mediterráneo (1320-1420)”
-“Prado. Siglo XXI”
-Una obra, una historia: “El cuadro del hambre”
-Itinerario “El Consejo de Estado y el Museo del Prado”
ℹ️ Más información: https://t.co/j4yRKBCZJQ
◾️Visitas guiadas
-La colección todos los días en español y en inglés. Solicita la visita en la taquilla del museo
➡️ Todas las visitas: https://t.co/kUrhrUsKmz
◾️No te pierdas…
-Lunes: Claves de la exposición “A la manera de Italia. España y el gótico mediterráneo (1320-1420)” https://t.co/zakOgOV2Uk
-Martes: Itinerario didáctico “El Prado y el mundo. Miradas cartográficas” https://t.co/zvn8erNoNy
-Martes: Visitas guiadas a la exposición “Prado. Siglo XXI” https://t.co/elw9dnMLnf
-De miércoles a domingo: Visitas guiadas a la exposición "A la manera de Italia. España y el gótico mediterráneo (1320-1420)" https://t.co/KZBQ9O7JOa
-Jueves: Itinerario didáctico “Las capillas del Prado. Crónica de una protección fragmentada” https://t.co/LuIpX6S881
-Jueves y viernes: Visita dialogada “Equilibrios sensibles” https://t.co/i24HbPmQQu
-Sábado y domingo: Una obra, un artista “Tentaciones de san Antonio Abad” https://t.co/VrlxDuEyF1
🎟️Entradas y horarios: https://t.co/sGmNmxvKUe
Sabías que está es una de las obras que pinto van Gogh poco después de haberse cortado una oreja?
Vincent van Gogh pintó sus famosos Lirios en mayo de 1889 en el asilo de Saint-Paul, en Saint-Rémy.
Su pincelada es densa y fluida (técnica del impasto), aplicando gruesas capas de óleo directamente del tubo para crear texturas con un fuerte dinamismo y movimiento.
El lienzo refleja la influencia de los grabados japoneses y de Paul Gauguin.
La obra maestra Lirios destaca no solo por su composición de colores complementarios, sino por su ejecución técnica muy particular:
Van Gogh utiliza trazos audaces y superpuestos que dan a las flores un efecto tridimensional.
La pintura es tan densa que parece cobrar vida, permitiendo ver la aplicación directa con espátula o pincel grueso que proyecta sombras reales sobre la tela.
Inspirado en el estilo Ukiyo-e japonés, delineó las formas con trazos firmes para separar las flores del fondo y darles mayor presencia.
Originalmente, los lirios tenían un tono violeta intenso mezclado con rojo, pero debido a la degradación de los pigmentos a lo largo del tiempo, ahora predominan los tonos azules.
Esta pieza fue vendida por una suma récord y actualmente forma parte de la colección del Museo J. Paul Getty en California.
Además de esta famosa tela, Van Gogh realizó una naturaleza muerta en 1890, un ramo de Lirios azules sobre fondo amarillo que actualmente se expone en el Museo Van Gogh de Ámsterdam, donde el contraste cromático es el protagonista.
La historia de Lirios es un relato de supervivencia, donde Vincent van Gogh utilizó el arte como un escudo contra la locura.
Fue pintada en mayo de 1889, apenas una semana después de haber ingresado voluntariamente en el hospital psiquiátrico de Saint-Paul-de-Mausole, en Saint-Rémy-de-Provence.
Tras sufrir una grave crisis nerviosa en Arles que culminó con la famosa automutilación de su oreja, el pintor buscó desesperadamente un entorno controlado para recuperar su estabilidad mental.
Su hermano Theo costeó dos habitaciones en el centro: una para dormir y otra destinada a servir de estudio.
Al no tener permitido salir inicialmente del recinto del sanatorio, Vincent volcó toda su atención en el jardín interior.
Fascinado por la naturaleza desbordante, comenzó a plasmar los parterres de flores.
Para él, pintar no era un simple pasatiempo o un intento de crear una pieza comercial; era, según sus propias palabras en las cartas enviadas a Theo, "el pararrayos para mi enfermedad", la única actividad que lo mantenía cuerdo.