Me acabo de enterar que Carlos Masoch, a.k.a. El Reverendo Douglas Vinci, fue quien hizo el arte de tapa de Laberinto de pasiones, el espectacular disco de Comida China, la banda de @errebe RIP Reverendo, y que el Eterno te reciba en sus aposentos.
La operación Telecom-Telefónica es irreversible. Cómo afecta la competencia. Los desafíos regulatorios por delante. ¿Es el primer paso en un proceso de consolidación en la región? Lo que sí es claro es que marca el fin de una era.
https://t.co/SS1yvB6mam
Lo único que queda de Av Corrientes: el Lorca, el San Martín, Cadore, La pasta frola, El gato negro, El palacio de la pizza y un puñado de librerías. La hicieron bosta.
Un día estaba caminando por el barrio berlinés de Prenzlauer Berg. Cuando pasé por delante de una pequeñísima tienda de pianos, vi en el escaparate un hermoso y antiguo piano de cola y entré en el establecimiento. Me enamoré de aquel piano, así que lo compré con la intención de aprender a tocarlo. Sin haber tomado ni una sola clase de piano, intenté tocar el aria de las "Variaciones Goldberg". Amaba aquella aria por encima de todo. No me bastaba con escucharla sin más: quería tocarla por mí mismo. Tuve que practicar por lo menos durante dos años. Para algunos movimientos necesité meses, repeticiones sin fin. Tengo una paciencia infinita, virtud que hoy en día se encuentra cada vez más próxima a su desaparición. [...] También aprendí alemán con la "Fenomenología del espíritu", de Hegel, y con "Ser y tiempo", de Heidegger. Por eso mi alemán es un tanto peculiar [...]
El piano de cola se convirtió en mi rueda de plegaria.
Tengo un escritorio de estilo modernista. En el centro de ese escritorio hay un fino tapete verde incrustado, que se denomina 'Schreibwiese' (literalmente, «prado para la escritura»), una maravillosa palabra. Mientras pienso, vago por este prado. Cada día, deambulo de acá para allá, entre el verde del prado para la escritura y el negro de la reluciente rueda de plegaria. Esa es la forma de caminar de mi pensamiento. Pienso y escribo a través de la música.
—Byung-Chul Han, "La tonalidad de pensamiento"
trad. de Lara Cortés Fernández, @EdicionesPaidos
Si les sobran tres horas de vida pueden ver los 6 capítulos de esta estupidez con un actor haciendo por enésima vez de sí mismo y una anécdota mínima que se agotaba en un capítulo. Pretenciosa, snob y hueca.