Quien se aferra al pasado esclaviza sus pensamientos, su mente y su corazón.
El ayer no se puede borrar. Tampoco podemos cambiar a las personas, ni obligarlos a querernos como nosotros desearíamos.
Por lo menos nosotros ganamos. Ganamos moralmente y el cariño de la gente. Yo hasta una esfera premiada me llevé. No necesitábamos ir colgados a nadie. Basta ya de quitar valor a los demás. Han pasado semanas como para seguir vendiendo el mismo discurso; básico y egocéntrico.