@Jorgomezpinilla Tantos red flags tiene este señor y sus fans siguen como borregos ahí detrás. Se les aparece el propio hitler de frente y lo siguen amando. Impresentable.
@hernanorjuela@AbelardoPTE A los “famosos” en Colombia les falta dignidad. Todos de derecha, partida de arribistas. Ojalá aprendieran de los estadounidenses.
¿Algo se quebró entre esta Selección y el Pueblo?
Sí, pareciera que sí. La sensación es que algo profundo se rompió. Muchos colombianos hoy quieren su pronta eliminación en el Mundial.
Pareciera que el idilio ciego se terminó, y no por culpa del balón, sino por el descarado manoseo de una clase política que descubrió en el fútbol su mejor tarima de propaganda. Muchos hinchas hoy prefieren la eliminación a validar el show político con la camiseta de Colombia.
La culpa de esta ruptura la tienen los políticos que se han encargado de polarizar y arrastrar a los jugadores a la miseria de sus propias disputas.
Esas miradas de odio y absoluto rechazo que irradiaban futbolistas como Luis Díaz o James Rodríguez mientras Gustavo Petro les hablaba. Por eso el presidente les dijo que “dejaran tanta soberbia”.
La extrema derecha arrastró al fútbol a sus feudos; como cuando Yerry Mina y otros jugadores terminaron metidos en El Ubérrimo, prestándose para ser burlados en una demostración ecuestre.
La clase política se ha dedicado a parcelar la Selección, convirtiendo a los futbolistas en trofeos de guerra. Los dividieron frente al país y transformaron la camiseta en un uniforme de partido político.
El resultado de esa manipulación es la náusea colectiva. Desear el fracaso prematuro es una forma que encontró el pueblo para quitarle el micrófono a los oportunistas del poder.
Que eliminen a Colombia en primera ronda no es ninguna tragedia. Es lo normal. Pero que gane Espriella si sería la debacle.
A fin de cuentas, la política logró su cometido más miserable: romper el único refugio donde los colombianos no nos odiábamos. O por lo menos, no nos odiábamos tanto.
#Bandalos