Foongy. Su primera impresión de la muchacha era que no tenía mucha creatividad.
Cómo fuera.
—No eres de por aquí, ¿Verdad?—no vestía uniforme, algo inusual en las personas de su edad.
—No fui yo quien sugirió la posibilidad de que fuera yo la espía. —pausó—No tengo razones para interesarme en tí. En cambio...
Ella, una cazarrecompensas, tenía mucho que perder. Más que la otra muchacha (o eso pensaba, pues a simple vista no parecía tener nada de valor).
Estaba intentando mantener la compostura; no podía. Únicamente se ponía seria en los combates o en situaciones importantes.
"Dímelo tú, ¿qué ganarías haciéndole?"