"Yo sólo sería feliz en un mundo de esfinges. Sin palabras. Sólo la música, el vino, y los ojos más intensos del universo contemplándome".
Alejandra Pizarnik
Mi venganza fue sanar, recuperar mi paz y seguir adelante. Porque a veces no hay nada más contundente que alguien que te perdió te vea volver a ser feliz.
Qué forma tan cruel y cobarde de terminar una relación: no tener el valor de decir que ya no quieres continuar y, en su lugar, empezar a alejarte, mostrar indiferencia y enfriar el vínculo hasta que la otra persona se canse de luchar por algo que ya no estás dispuesto a cuidar.
Que en tu proceso de sanar atraigas a alguien que sea consciente, profundo, apasionado, sensible y espiritual tanto como tú. Alguien que te haga creer en ti y en tu amor propio. Alguien que quiera evolucionar contigo, no solo en esta dimensión sino en todos los niveles.