Entendí que todo no puede estar bajo mi control, entendí que debería cambiar mi forma de ver las cosas, entendi que debía madurar una parte mia que no venia siendo muy fuerte; entendí que merezco estar bien.
He intentado perdonarme por todo aquello que permití, que hice o dije, por todo aquello que fue dañino alguna vez y hasta que no sepas perdonarme a mí por no poder haberte hecho feliz, será algo que seguirá vagando en cada instancia psíquica mía.
¿Que tan lejos tiro todos los regalos, las fotos, las cartas y todo lo relacionado a vos para no ir a buscarlo? ¿En qué parte profunda de mi inconsciente reprimo todas las cosas lindas que sentí en cada charla?
Y ahora, ¿Cómo voy a discernir tranquilamente entre la gente que tiene corazón roto y la gente que está enamorada, si vos ahora no perteneces a ninguno? Y lastimosamente yo pertenezco a ese grupo de personas con el corazón hecho pedazos.
Mi corazón latía cada vez más fuerte, rompiendo así, mis tejidos y empezaba a rozar las sábanas. TUS sábanas. Porque mi corazón se estrujia más cuando te tenía acostado a mi lado. A vos te crecía el sueño, a mi la angustia.
Habías creído que nunca podría librarme de vos, que no podría encontrar a alguien mejor y el tiempo te demostró que te equivocabas, que yo merecía ser feliz desde hace rato.
He intentado perdonarme por todo aquello que permití, que hice o dije, por todo aquello que fue dañino alguna vez y hasta que no sepas perdonarme a mí por no poder haberte hecho feliz, será algo que seguirá vagando en cada instancia psíquica mía.
Quería que me veas con ojos de amor nuevamente, y que tus manos estén buscando constantemente las mías. Mis mejillas extrañaban tu tacto, anhelando que corras el pelo que se interponía en mi mirada. Y son cosas tan simples, que al pedirtelas parecían grandes, inalcanzables.
Sabía que esperar algo de otro era destructivo, pero no sabía que iba a tener que esperar justamente de vos, que me dabas todo sin pedir nada a cambio, que me dabas lo que no me imaginaba.