Hay un punto en la vida en que empiezas a vivir Alegre. No divertido. No que la vida sea fácil. No que seas ciego al mundo. Es tan solo que sabes quién eres, por y para quien vives.
La libertad de pensamiento. Esa va a ser una conquista. Porque es tendencia cada vez más extendida que las personas eligen no pensar con criterio y coherencia, sino solo buscar argumentos a favor de «los suyos». Encierran el pensamiento propio con llave y la tiran lejos.