Nunca juzgaré a una persona que se rompe y comienza a llorar por algo pequeño, porque sé muy bien que no está llorando solo por eso, sino por todo lo que ha estado aguantando hasta ese momento.
Me encantan las amistades de bajo mantenimiento. Cada persona vive su vida, días sin hablarse, lealtad incluso a distancia. Cuando se encuentran siempre es genial.