Me preguntaron: "¿por qué es importante ser amable?", les respondí: "porque nunca se sabe quién está de luto, exhausto o apenas resistiendo. Tu amabilidad podría ser la única ternura que sientan hoy".
Mi abuelo nunca fue de decir “te quiero”.
Pero tenía una forma extraña de mirarme, como si al verme volviera a encontrar algo que creía perdido.
Tardé años en entenderlo.
Aquella mirada no me observaba.
Me guardaba.