“Nos sentamos uno al lado del otro y descubrimos que estábamos leyendo el mismo libro, ‘Trust’, de Hernan Diaz, lo cual es una locura. Yo acababa de terminar el primer capítulo; ella también. Pronto dije: ‘Entonces estamos en la misma página’”
— Callum Turner sobre cómo él y Dua Lipa se conocieron.
Una chica me contó que dejó de amar lentamente a su novio y que eso era lo que más culpa le daba.
No hubo una pelea específica.
No pasó algo terrible.
Simplemente empezó a sentirse cansada.
Cansada de repetir cómo se sentía.
Cansada de pedir atención.
Cansada de esperar pequeños cambios que nunca llegaban.
—Lo peor —me dijo— fue que él empezó a esforzarse justo cuando yo ya estaba emocionalmente agotada.
Y creo que esa es una de las tragedias más comunes en las relaciones.
Hay personas que reaccionan demasiado tarde.
No porque no amen.
Sino porque creen que todavía queda tiempo.
Tiempo para pedir perdón.
Tiempo para escuchar mejor.
Tiempo para demostrar cariño.
Tiempo para arreglar lo que llevan meses descuidando.
Pero el problema es que el amor también se cansa.
Y cuando alguien pasa demasiado tiempo sintiéndose poco importante,
eventualmente deja de insistir.
No porque ya no le importe la relación.
Sino porque ya no tiene fuerzas para seguir salvándola solo.
ÉL: “Déjalo ir.”
ELLA: “Pero lo amo…”
ÉL: “Entonces ámalo.”
ELLA: “Pero lo extraño.”
ÉL: “Entonces extráñalo. Cada vez que pienses en él, mándale amor y luz… y después deja ir el pensamiento.”
“Tienes miedo de soltarlo porque crees que, si lo haces, te quedarás sola. Pero hay algo que todavía no entiendes: todo el espacio que ocupa esa obsesión dentro de tu mente, dentro de tu corazón… está bloqueando la entrada de algo nuevo.”
“Si vaciaras ese espacio, aunque doliera… se abriría una puerta.”
“¿Y sabes qué haría el universo al verla abierta?”
“Entraría.”
“Se colaría en tu vida y te llenaría de un amor mucho más hermoso del que hoy eres capaz de imaginar.”
“Pero mientras sigas aferrándote a alguien que ya no está contigo, seguirás usando su recuerdo para bloquear esa puerta.”
“Déjalo ir… de una vez.”
EXTRACTO DEL LIBRO " COME, REZA Y AMA"