No solo hiciste llorar a mi versión adulta, también hiciste llorar a mi niña interior. Le hiciste revivir el abandono, volver a sentirse insuficiente. Pero eso fue mi culpa: un día te conté mi historia, te hablé de mis heridas, te di las armas para destruirme, y tu las utilizaste
de vez en cuando pónganse en el lugar del otro y entiendan que lo que para ustedes no tiene ninguna importancia al otro le puede doler un montón y eso no significa que esté exagerando