Algunas veces el amor no es un incendio.
Es simplemente quedarse en silencio, leer cada uno su libro y saber que, si estiras la mano, el otro está ahí.
Belén, la educadora social asesinada en Badajoz, acaba de ser enterrada en su pueblo, en Castuera.
Ha terminado todo para ella. Por amar su trabajo. Por creer que podía reconducir otras vidas, ha perdido la suya.
Nunca más.