Ningún hombre es perfecto, pero el que se memoriza tus cosas favoritas, es cariñoso, te dedica tiempo, tiene responsabilidad afectiva y te regala flores sin razón esta muy cerca de serlo.
Mi mayor decepción laboral fue entender que no basta con hacer bien tu trabajo ni con amar lo que haces.
A veces, si no encajas, no caes bien o no te alineas con el ego de quien lidera, todo tu esfuerzo deja de ser suficiente, incluso cuando cumples y das lo mejor de ti.