España podrá tener millones de cosas malas, pero ningún otro país del mundo tiene el arte autóctono del “cuñadismo”. Una destreza al alcance de muy pocos. Hilo de los mejores momentos habidos y por haber:
Mi padre pidiéndome que le edite un texto a las doce de la noche soy yo hace 20 años diciendo que necesito una cartulina para el día siguiente. La venganza es un plato que se sirve frío.