Seis horas de fútbol. Dos tandas de penales. Una utopía alcanzada. Siento que perdí el poco coeficiente intelectual que me quedaba. La Copa del Mundo es lo más grande que hay.
Esta secuencia es HERMOSA. Justo antes de que le entregaran el trofeo como CAMPEÓN DE ARGENTINA, Lucas Zelarayán se llevó las manos al rostro en señal de incredulidad. El Chino no se podía creer que Belgrano lo logró. No podía terminar de digerir que el club de sus amores se consagró CAMPEÓN por primera vez en sus más de 120 años de historia. Para esto volvió a casa. Lucía tan lejano, pero hoy es una realidad. Celébralo, Chino. La historia contará que, contigo como capitán, el pueblo pirata por fin celebró un título de Primera División. ÍDOLO TOTAL.
El Mudo Vázquez en el festejo "lustrandole" los botines a Lucas Zelarayan. Hoy no hay otro equipo del fútbol argentino que tenga tanta calidad en el medio del campo.
Lo vas a ver acá, porqué el periodismo centralizado Argentino no te va a mostrar la foto de la fecha.