Yo también fui esa amiga que decía “sí” a todo; como quien se arranca flores del pecho para adornarle la mesa a otros. La que corría, apagaba sus incendios para llegar a tiempo a los ajenos. Y qué triste descubrir que nadie se detuvo a preguntar si yo también estaba en llamas.
Me pasé la vida creyendo que hablar lo solucionaba todo, hasta que entendí q no importa cuánto expliques lo q sientes. Es triste descubrir que hay relaciones donde uno termina hablando solo, mientras el otro actúa como si entenderte fuera una tarea demasiado pesada para quedarse