Alguien muere y puede seguir habitando nuestra vida, gestos, sueños, ciertos decires e incluso el cuerpo. Porque el duelo no ocurre solo cuando damos cuenta de la pérdida física. Implica tiempo para encontrarse con esa falta, nombrar la pérdida y construir la ausencia.
dice piglia: "estoy convencido de que nunca nos sucede nada que no hayamos previsto, nada para lo que no estemos preparados. nos han tocado malo tiempos, como a todos, y hay que aprender a vivir sin ilusiones".