Cada botella de agua donada proviene de un venezolano que no tiene agua en su casa.
Cada linterna es de un venezolano que padece apagones de 8 horas.
Cada bolsa de comida es de un venezolano que gana menos de un dolar al mes de salario mínim.
Cada medicina es de un venezolano que tiene que elegir si ese mes compra las pastillas o come.
Cada pieza de ropa es de un venezolano que, probablemente, lleva ya varios años sin estrenar.
Por eso es que jamás podrán rompernos como nación, como gentilicio:
Porque nuestra solidaridad es tan fuerte, está tan incrustada en nosotros, que no se detiene a ver la necesidad propia a la hora de atender la mayor necesidad del otro. Porque toda nuestra ayuda proviene de un pueblo al que no le sobra nada.
Somos un pueblo con muchas virtudes: nuestro sentido del humor, nuestra alegría, nuestra fuerza.
Pero quizá una de las mayores es nuestro sentido de comunidad. Para nosotros, la solidaridad no es un excedente: es nuestra norma. "Donde comen 4, comen 5" nunca fue para nosotros un cliché, sino una forma de vivir.
Saldremos de esta, juntos, unidos, y más fortalecidos. Como salimos de tantas otras en el pasado.
Hoy se recuerda la importancia de que los hospitales estén en condiciones, hoy se recuerda lo importante de que la policía, bomberos y otros cuerpos de asistencia estén bien entrenados y equipados. Hoy se recuerda lo vital que es una ambulancia, un helicóptero de emergencia, protocolos, y simulacros. Hoy se recuerda lo importante que es el mantenimiento de la infraestructura en general y lo vital que puede ser la información, el acceso libre y la prensa. Hoy se recuerda lo que nos negaron intencionalmente, hoy se recuerda porque va a ser determinante en este terrible momento que afronta Venezuela.